Colores de Fatima 2011

Imagen

Imagen de la Calle La Cruz de Tíjola engalanada con ocasión de la festividad de la Virgen de Fátima, en mayo de 2011.

Esta fotografía obtuvo el 2º premio del concurso “Colores de Fátima” organizado por el Ayuntamiento de Tíjola.

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Premio a mi afición a la fotografía

 Sin esperarlo, llegó. En la XIII edición del Safari Fotográfico “Sierra de Baza” he sido galardonado con el Premio a la MEJOR FOTOGRAFIA del Tema Obligado, que este año correspondia a las plantas rupículas.

 
 La fotografia premiada es la que acompaña a este post.
Cualquier premio que uno reciba es emocionante, pero este en concreto me ha hecho mucha ilusión porque era al tema obligado del safari y eso quiere decir que los ochenta y seis fotógrafos que han participado en él, tanto los que eligieron la opción A como la B, todos estaban obligados a presentar una foto de este objetivo, por ello, para mi ha sido tan extraordinario como inesperado ganar este premio, con la cantidad y calidad de fotógrafos que reune este safari.
La dificultad de este objetivo no solo estaba en realizar técnicamente una buena foto sino que estaba tambien en encontrar dicha planta.
Según las expliacciones previas, por parte de la organización del safari, este objetivo lo encontrariamos en las zonas más altas y rocosas de la zona.
He de reconocer que, porque era el tema obligado del safari que si no, esta foto no se hubiera realizado nunca por mi parte. Eran ya pasadas las 11 de la mañana y el cuerpo ya se quejaba de la frenética mañana que llevabamos, ya que desde las 5 de la mañana estabamos con nuestros equipos a cuestas para pillar un buen amaceder en la Sierra de Baza, pues bien, mi compañero Pedro J. y yo no teniamos ninguna gana de subir aquel cerro que se nos presentaba delante, pero no quedaba otra si queriamos completar el trabajo.
 Y allí íbamos, casi escalando entre aquellas piedras. Pedro J. se quedó atareado con algo. Yo decidí continuar con mi Nikon D60, mi 18-55 y un parasol comprado a los chinos la tarde de antes, buscando algo que mereciese la pena fotografiar.
Me paré ante un par de plantas que tenian algo más que el color verde, omnipresente en todo lo que me habia encontrador en mi recorrido. En estas por lo menos destacaba algo el color blanco de sus flores.
Despues de pelearme un buen rato con el viento logré colocar mi reflectante casero para evitar las sombras tan marcadas que tenia la planta debajo de ella. Preparé mi tripode,  me tiré al suelo, clavándome todas las piedras que habia alrededor,  ajusté los parámetros de disparo y … click, imagen capturada.